Pocos ciudadanos de la comarca saben que en el corazón del Cerro del Toro de Motril se alojó la mayor mina de zinc de toda Al Andalus y que además fue el primer punto de Europa en el que está datada este tipo de metalurgia.
A la mayoría, el Cerro del Toro les sonará más como el entrañable lugar donde los motrileños realizaban las pruebas iniciáticas de la adolescencia, con arriesgadas excursiones para explorar sus rutas llenas de leyendas. Pues a partir del próximo mes de mayo, los motrileños y sus visitantes podrán descubrir su interés histórico y natural y además volver a recorrer y descubrir esas grutas -pero eso sí, ésta vez con todas las garantías de seguridad- convertidas ahora en un centro de interpretación.
El proyecto, que se se ampliará el futuro para pasar a ser un museo -cuando se incorporen los restos arqueológicos, como cerámica, hallados en las excavaciones- difundirá la historia minera de Motril, recuperará su patrimonio natural y pretende convertirse en un atractivo turístico complementario al destino de sol y playa.
La apertura de las antiguas minas, convertidas en centro de interpretación, forma parte de un gran proyecto para todo el Cerro del Toro que incluye además el gran parque periurbano, que se convertirá en un pulmón verde para la ciudad y un camino peatonal, que unirá la parte alta de Motril y enganchará mediante senderos con el parque periurbano.
Una zona de descanso, situada a la entrada de la mina, más una parte reservada a los aparcamientos, completa la actuación que pretende convertirse en un gancho para que los turistas encuentren propuestas como para alargar su estancia en Motril.
Siete años de trabajo
La rehabilitación de las minas para su apertura al público es un proyecto en el que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Motril lleva años trabajando y que abrirá sus puertas siete años después de que se concibiera la idea original.
La parte que se ha habilitado y que se podrá visitar es una galería de unos 300 metros, encajada en rocas calizas y situada sobre la cota 200. Era la conocida como mina Pepita (la mina tiene tres niveles). La consolidación de la mina, en esta primera fase, ha sido una obra muy complicada, según explica el coordinador del área de Medio Ambiente, Fernando Alcalde, por las especiales características de la mina y los trabajos acometidos en las rocas.
Una pasarela metálica, de unos 150 metros, adentra al visitante en el corazón de las grutas donde, en algunos momentos, se encontrará a una altura de 11 metros, con una pasarela de cristal bajo sus pies.
Para la financiación del proyecto se consiguieron fondos europeos (hasta en un 70% del total) mientras que el resto lo aporta Ayuntamiento. En esta primera fase de obras de rehabilitación de las minas se han invertido un total de 625.000 euros.
Ahora queda la tematización, con la colocación de material audiovisual que guiará al visitante por una emocionante expedición a través de las viejas grutas mineras. El área de Medio Ambiente, gestionada por Izquierda Unida, ultima los trabajos en las minas motrileñas y su intención es que pueda abrirse al público en el próximo mes de mayo.
En principio, el proyecto será un centro de interpretación, que mostrará el patrimonio minero, no obstante después está previsto ampliarlo como museo. El remate del proyecto será abastecerlo con energías renovables, con la colocación de aerogeneradores y un sistema de placas solares, según explica el coordinador del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento motrileño, Fernando Alcalde.
La idea de Medio Ambiente es que los coches puedan llegar hasta el mirador, que se situará donde está el actual cortafuegos, y realicen los 500 metros restantes a pie o bien en un minibús, que llegará hasta la boca de la mina.
Más información [2] [y 3] [y 4]
martes, abril 17, 2007
viernes, abril 13, 2007
jueves, abril 12, 2007
UK: Minas de Gales

Traemos aqui una interesante y completa página [En Inglés] dedicada a la minería en el Pais de Gales. Recoge fotrografias, planos, glosarios, poemas e historias.
Ubicación de Gales
Etiquetas:
Carbón,
Internet,
Reino Unido
miércoles, abril 11, 2007
El Mechero de Saus - Carbayín - Asturias
Ver ubicación


El Mechero de Saus - Carbayín - Se conoce al Mechero de Saus a un fenómeno natural localizado en el pueblo de Saús, parroquia de Carbayín. Es un fenómeno espectacular que surgió después de un incendio en el año 1978 y consiste en una llama perpetua que se filtra entre las rocas de un pequeño castañedo, llegando a alcanzar el metro de altura en sus momentos de mayor intensidad. En un principio se creyó que era un escape de gas grisú por ser una zona llena de minas abandonadas. En la actualidad continua activa y es un lugar lleno de gran expectación para la gente que lo visita.
Boca de la llama
Entorno
El valor del patrimonio industrial intangible
Por "Serikame"
Es posible, es necesario y además impostergable, que Avilés ciudad y comarca, estabilice su patrimonio industrial. Estabilizar significa no seguir destruyéndolo, so pretexto de urbanizar, acondicionar y gestionar terrenos.
El proceso de restauración de cualquier memoria histórica perdida, pasa por ponerla en valor. Este proceso es complejo, lo deben desarrollar los expertos, los que conocen el valor de los bienes, de los vestigios.
Son estudiosos, académicos, investigadores y especialistas en arqueología, arquitectura o en historia de la ingeniería, los que se deben descubrir los secretos, que subyacen en las factorías, las infraestructuras y los complejos industriales. Y esos secretos unidos a su singularidad, son los elementos argumentativos que deben esgrimir estos expertos ante las administraciones, ya que estas son las últimas instancias, en las que recae la protección de los bienes del patrimonio histórico o natural.
Hasta aquí todo parece sencillo y racional, pero no olvidemos que los bienes de nuestro patrimonio industrial, están asentados en terrenos. Los terrenos industriales, al margen de que dejen de serlo o no, como es el caso de los del PEPA, son codiciados por un sector de una voracidad inusitada, el sector inmobiliario.
Esto deja a los vestigios industriales en un limbo de indefensión legal, ante los afanes de la piqueta de algunos ayuntamientos, carentes del suficiente y apropiado territorio, para poder desarrollar un plan ambicioso, aunado a los afanes recaudatorios de las administraciones municipales, que logran gracias a la varita mágica de la recalificación.
Todo el mundo opina y puede hacerlo acertadamente, sobre la necesidad de proteger y restaurar los vestigios del prerrománico, o sobre la singularidad de un edificio, que construyó a principios del diecinueve, un indiano de dudoso gusto estético, que más parece un pastelazo de boda kitsch, que una pieza patrimonial de la arquitectura.
Pero, quién podría establecer la importancia de los bienes tangibles e intangibles del legado industrial del desarrollismo de Ensidesa, en Avilés. Es más pocos hablan de ello. Si ya es difícil meterse a valorar un bien tangible, que se salga un poco de los parámetros estéticos y de relatividad social, antropológica y económica, de lo que podríamos llamar episodios históricos oficiales, más aún lo es hablar de bienes del patrimonio, si estos vestigios son intangibles.
Este es el caso que nos ocupa hoy, establecer el verdadero valor, que hay en los bienes del conocimiento tecnológico que se hayan guardados y custodiados en la memoria personal, de los que vivieron y protagonizaron la historia de la industria siderúrgica en Avilés y su comarca. Yo soy de la opinión, que como sociedad estamos cometiendo un error grave con Ensidesa, quizá por razones nobles, pero con nefasta consecuencias.
Avilés quiere erradicar aquella imagen de ciudad contaminada por la industria franquista contaminante, depredadora y coludida con el tráfico de influencias, que enriqueció a aquella banda de pícaros del montaje industrial, pero por querer borrar el mal, estamos olvidando el bien. La amnesia volitiva es un mal al que recurrimos los humanos con facilidad, desde el psicoanálisis individual al colectivo, nuestra huída hacia delante no logra escapar de las neurosis, ni dejar atras los recuerdos, que siempre, tarde o temprano acaban por aflorar, encima condenamos al olvido lo que hay de bueno en todo mal, como dice Lao-Tse.
Ensidesa aportó muchas cosas buenas a Avilés. Desde un evidente mestizaje, enriquecedor de las endogamias astures, que modificó las relaciones laborales, sindicales y sociales en la zona de influencia, hasta la creación de un centro de conocimientos tecnológicos sobre la siderurgia y sus sistemas coadyuvantes.
En su momento de apogeo, ese centro fue pionero en España, porque los conocimientos y las experiencias profesionales de las mujeres y los hombres que escribieron esa parte de nuestra historia industrial, fueron y son apreciadas por muchas universidades y plantas siderúrgicas repartidas por todo el mundo. Sería una irresponsabilidad injustificable, por nuestra parte, que cayera en el olvido todo ese saber hacer, ese bien intangible.
Nos sorprendería saber la valoración que haría un experto internacional en ingeniería, del enorme caudal de datos, información y procedimientos, que en torno al mundo de Ensidesa se generó. Para los legos, como yo es difícil de apreciar este saber hacer de los técnicos que tuvo Ensidesa, pero hablando con cualquiera que sepa del tema quedaremos sorprendidos por el nivel, la calidad, el reconocimiento y el prestigio internacional que tuvieron.
Nos sorprendería saber que Ensidesa fue durante tiempo la universidad de siderurgia nacional. Porque en ella se daban cita muchos, diferentes y complejos procesos industriales. El valor de ese saber hacer, lo tuvieron que apreciar muchos países, y así lo demandaron en muchas plantas siderúrgicas de Malasia, o de China. Para subsanar este olvido ya se han dado pasos precisos y correctos, por parte de la iniciativa privada y de la administración.
Hay un trabajo de minería de datos, realizado por parte del centro de documentación de Arcelor-Mittal, nada desdeñable. Documentos técnicos, maquetas, archivos de imagen y sonido, e incluso aparatos, han sido rescatados por un equipo que dirige Cancedo, donde trabaja también Monge, el director de cine. Todos ellos con un amor y una dedicación por el valor patrimonial industrial tal, que todo lo que cae en sus manos, recibe el mismo tratamiento de una reliquia, digna de los altares, en el mejor sentido de la palabra, para su adoración y respeto.
Por su parte también el Ayuntamiento de Avilés ha dado pasos, pocos pero acertados, para la conservación del archivo social de Ensidesa, a través de los talleres de arqueología con sede en la plaza de Llaranes, para la restauración, conservación y taxonomía del patrimonio fotográfico de la parte social de Ensidesa. Cuyo resultado será uno de los legados documentales más ricos y valioso para los investigadores de la antropología social y de la historia del siglo XX.
Y aquí es a donde voy, estamos muy cerca de poder guardar en la memoria, antes de que desaparezcan y se destruyan los testimonios de aquellos que protagonizaron los episodios de aquella grandeza tecnológica. Tan sólo bastaría un pequeño empujón y estaríamos ante la posibilidad de tener el primer museo de la industria de Avilés. Podría ser una realidad, aunque fuese virtual, pero al fin real en el sentido de realidad que tienen la investigación, la preservación, la conservación e la interpretación.
El futuro museo de la ciudad de Avilés, debería contar esta parte de la historia de Avilés a través del testimonio vivo de los que saben cómo se hizo y cómo se vivió aquella revolución industrial, que convirtió al Avilés de entonces, en la ciudad con mayor crecimiento demográfico de Europa.
La historia viva anida en las mentes, aún lúcidas de muchos técnicos, trabajadores, algunos jubilados pero todos hermanados en aquella empresa que dio sentido a sus vidas profesionales durante tantos años. Hoy, día gracias a los adelantos tecnológicos de la virtualidad, de las escenografías en 3d, aunadas a las bases de datos que gestionan archivos multimedia, podríamos tener Ensidesa, en todo su esplendor de producción, en plena actividad industrial.
Como nunca antes lo hicimos, podríamos mostrar Ensidesa sin contaminar el medio ambiente. Aquella siderúrgica nacional, convertida hoy en parte del Grupo Mittal, es un legado de información y cultura tecnológica, de gestión y ciencia, de investigación y desarrollo, que debidamente ordenado y dispuesto, podría ser un centro de atracción y estudio, de gran utilidad para estudiantes de ingeniería, así como para viajeros del tiempo, que deseen caminar junto a una colada de arrabio que no les quema.
Ver un alto horno funcionando y escuchar los sonidos de una vara de oxígeno de LD insuflando, como una gigantesca fragua es, además de una proceso sorprendente de la física y la química, un espectáculo inolvidable que conmueve. Dicen los detractores, que esto es un simulacro del mundo, pero también lo son el teatro, el cine y la literatura de la realidad, y nadie les resta su valor catártico como experiencia vital, como aprendizaje, como actividad cultural que nos cohesiona y da sentido como sociedad.
Otros niegan que sea virtual, y alegan que, a su manera todo lo que se haga en 3D es real, aunque sea una representación de algo, tiene un valor como representación, valor que para mí se debe tratar como un bien económico, que está a caballo entre la industria del ocio y la industria cultural, que a pesar de su intangibilidad, produce y genera en el mercado otros bienes, recurso y puestos de trabajo, en fin nuevos valores.
Para ello es necesario diseñar y establecer estrategias muy finas y precisas de segmentación del mercado, para adecuar el mensaje al medio específico para cada perfil de cliente o usuario, pero funcionará, como cualquiera otra receta, si seguimos correctamente los pasos.
Lo virtual es una formulación adecuada, para cuando los elementos a mostrar han desaparecido y cuando, hacer un modelo volumétrico o maqueta, es demasiado complejo y costoso. Los viajeros de Internet que conocen Google Earth saben de las posibilidades que la virtualidad ofrece para experimentar y conocer ciudades, paisajes, edificios, monumentos y obras de arte.
En Avilés ya se están empezando a dar lo primeros pasos en este sentido, para virtualizar algunos de los más destacados exponentes de nuestro patrimonio. Dentro de unas semanas, los viajeros de Google Earth verán en 3D, la escultura “Avilés” de Benjamín Menéndez o el Puente de San Sebastián, rediseñado por Ramón Rodríguez, incluso puede ser que famoso Centro Niemeyer.
También han sido virtualizados en 3D, muchos edificios de la vecina ciudad de Piedras Blancas, internacional gracias a la maestría y a la dedicación, de uno de aquellos brillantes técnicos de la extinta Ensidesa, JMG, (y 2) quien ha logrado ser uno de los veinte desarrolladores de estructuras en 3D, a nivel mundial, homologado por la multinacional Google. Quien empezó en Ensidesa, a dar sus primeros pasos en el diseño de piezas industriales en 3D, con el programa Sketch.
Estos son los valores del patrimonio industrial intangibles a los que me refería, los que guardan en la memoria los protagonistas de la historia industrial de Avilés y su comarca, a los que debemos aprender a reconocer y valorar.
viernes, marzo 30, 2007
El muelle del Alquife de Almeria
>>Ubicación geográfica
El Alquife de Almeria, declarado monumento, es un cargadero de mineral de hierro, ubicado en la playa almeriense de las Almadrabillas. Este muelle es una obra de ingeniería concebida para su utilización por medios de transporte, como almacenaje y embarque del mineral procedente de las minas de hierro de Alquife (Granada) por vía marítima.
La estructura, diseñada como un muelle de agua profunda, consta de un sistema de acceso y el embarcadero. El primero es un viaducto en el que se alternan tramos de estructura metálica realizados con perfiles de acero y tramos de obra de fábrica con arcadas. El embarcadero, distribuido en varios planos, es la parte mayor dado que soportaba una mayor carga, e incluye un tramo a modo de soporte del tablero para el desplazamiento del ferrocarril.
La problemática de la explotación minera de finales del siglo pasado y los comienzos de la industrialización en Andalucía tienen uno de sus mejores testimonios en esta notable obra de ingeniería que incorpora avanzados criterios y aportaciones de la construcción en metal de reconocida trascendencia en la historia de las obras civiles. Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y ha adquirido una singularidad digna de ser conservada por la imposibilidad de recuperar su uso original.
Reseña histórica
La empresa explotadora de las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, con sede en Glasgow, solicitó en 1900 una concesión para construir un embarcadero de mineral en la playa de las Almadrabillas de Almería. El Ayuntamiento de esta capital aprobó la construcción del mismo en 1902, otorgándose la titularidad de tal concesión a la mencionada compañía británica. Las obras concluyeron en abril de 1904, y el muelle permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970.
El 16 de noviembre de 1970, la titularidad fue adquirida por la empresa Agrupación Minera, S.A. (Agruminsa), con sede en Bilbao. Mediante orden del Ministerio de Obras Públicas, de fecha 14 de febrero de 1980, fue decretada la caducidad de la concesión y, en consecuencia, el cese de las actividades en el cargadero. Pese a que Agruminsa estaba obligada a demoler los restos inservibles de las instalaciones, las actuaciones quedaron paralizadas a raíz de la resolución de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura fechada el 17 de diciembre de 1984, que disponía la incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico a favor del muelle.
Por otra parte, los terrenos y accesos al cargadero situados fuera del límite de la zona fueron objeto de expediente de expropiación forzosa, promovido por el MOPU para el desdoblamiento de la calzada con nuevo puente sobre la Rambla de Belén. Declarada la expropiación con carácter de urgencia por el Consejo de Ministros, fueron levantadas las actas previas de ocupación el 24 de marzo de 1982 y la de mutuo acuerdo el 18 de octubre de 1984.

Protección legal
La citada resolución de la Consejería de Cultura suponía el inicio de un procedimiento administrativo encaminado a la protección y conservación de esta importante muestra de la arquitectura en hierro. Entre tanto, y una vez publicada la ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, fueron recabados informes favorables a la declaración de monumento mediante diversas instituciones directamente relacionadas con la protección, fomento y conservación del patrimonio histórico y artístico. Estas entidades fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico (Almería).
En febrero de 1987 fue concedido trámite de audiencia en el citado expediente a cuantas personas e instituciones pudieran verse afectadas por la declaración. El Ayuntamiento de Almería acordó por unanimidad manifestar la conformidad de la corporación municipal para que, a través de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, fuese declarado bien de interés cultural el cargadero de El Alquife. Por su parte, la empresa Agruminsa manifestó acatar los efectos derivados de la declaración y solicitó que se tuvieran en cuenta sus derechos económicos con vistas a una hipotética compensación indemnizatoria.
En febrero de 1994 se sometió a información pública el expediente para la declaración como bien de interés cultural del citado cargadero, manifestando el Ayuntamiento de Almería que no efectuaba alegación alguna. En mayo del mismo año fue anunciada la apertura del trámite de audiencia en el expediente de declaración; esta vez, el Consistorio local se pronunció destacando la imposición que esta singular pieza de ingeniería suponía sobre su entorno más inmediato.
El Ayuntamiento de Almería afirmó entonces que el cargadero se percibía como un artefacto autónomo impuesto al paisaje, con suficiente independencia sobre éste. Por tanto, el entorno delimitado en el expediente de declaración intentaba proteger la visualización del monumento, no salvaguardar relación alguna entre el mismo y el paisaje.
Para dicha Corporación, la zona urbana donde se ubica el cargadero de El Alquife es un área especialmente compleja e importante para el funcionamiento general de la ciudad de Almería, ya que en ella confluyen los principales sistemas viarios costeros e interiores, así como el ferroviario. En consecuencia, el Ayuntamiento consideraba que no existe un entorno próximo al cargadero que pueda ser objeto de protección individualizada, sino que la presencia de éste debe imponerse como un elemento conformador del paisaje urbano de la ciudad, cuyo tratamiento y ordenación debe corresponder al planeamiento general.
Finalmente, en el decreto por el que se declaraba bien de interés cultural el cargadero de mineral de El Alquife, dichas alegaciones no fueron tenidas en cuenta por considerar la Consejería de Cultura que la protección cautelar del entorno del monumento no paraliza el desarrollo urbanístico de esta zona de la ciudad de Almería.

Alquife, un poblado de hierro
Sus minas, las más grandes del Viejo Continente,.están siendo transformadas en un embalse
Fuente: El Ideal
ENTRE Aldeire y Lanteira, y muy cerca de La Calahorra, el viajero se va a encontrar con un paisaje diferente en el pequeño pueblo de Alquife. Se trata de unas antiguas minas, yacimiento de hierro a cielo abierto, que funcionaron hasta hace no mucho tiempo. Están consideradas como las de mayor dimensión de este estilo en toda Europa y su entorno es muy singular.
El lugar de donde antes se sacaba hierro ahora se está convirtiendo en un embalse, formado por el fluir de las aguas subterráneas. Aún así, esta zona sigue teniendo encanto para el viajero que quiera descubrir parajes singulares. Se puede visitar la zona de talleres y donde trabajaban los empleados de la mina hasta hace no mucho tiempo. Hacer algunas excursiones por estos terrenos, de manera individual o en grupo, es otra experiencia gratificante, pero requiere caminar con cuidado y respetar el entorno.
El temprano asentamiento poblacional, que se remonta a la época argárica, no ha evitado que en la actualidad el número de vecinos de Alquife sea bastante escaso, aunque los que quedan recibirán al viajero con los brazos abiertos. Le darán de comer sus manjares más ricos y le contarán algunas historias y batallas de sus antepasados.
Leyendas
Por su proximidad, este pueblo estuvo protegido por La Calahorra durante la época musulmana. Como el resto de las localidades de alrededor, pasó a formar parte de la Corona de Castilla, para acabar integrándose en el Marquesado de don Rodrigo de Mendoza. Durante la época medieval hubo un castillo del que quedan algunos vestigios, aunque poco. La iglesia parroquial de la Asunción sí se puede contemplar en su totalidad. Su cúpula es de estilo renacentista y el artesonado mudéjar del siglo XVI. Cuenta la tradición que cuando San Hermenegildo era transportado por unos bueyes para trasladarlo a otro pueblo, al llegar los bueyes al sitio donde se encuentra la ermita, estos se pararon sin poder continuar la marcha, entonces los lugareños entendieron que el Santo no quería abandonar el pueblo.
Una vez en el Marquesado, el viajero puede aprovechar para visitar algunos de los pueblos de la zona como Albuñán, Aldeire, Cogollos, Dólar, Ferreira, Huéneja, Jérez del Marquesado o La Calahorra.
En el pueblo de Alquife es muy probable que no encuentre alojamiento, pero pueden consultar la web 'www.guadixymarquesado.com 'para conocer el listado de estancias turísticas de la zona.
El Alquife de Almeria, declarado monumento, es un cargadero de mineral de hierro, ubicado en la playa almeriense de las Almadrabillas. Este muelle es una obra de ingeniería concebida para su utilización por medios de transporte, como almacenaje y embarque del mineral procedente de las minas de hierro de Alquife (Granada) por vía marítima.La estructura, diseñada como un muelle de agua profunda, consta de un sistema de acceso y el embarcadero. El primero es un viaducto en el que se alternan tramos de estructura metálica realizados con perfiles de acero y tramos de obra de fábrica con arcadas. El embarcadero, distribuido en varios planos, es la parte mayor dado que soportaba una mayor carga, e incluye un tramo a modo de soporte del tablero para el desplazamiento del ferrocarril.
La problemática de la explotación minera de finales del siglo pasado y los comienzos de la industrialización en Andalucía tienen uno de sus mejores testimonios en esta notable obra de ingeniería que incorpora avanzados criterios y aportaciones de la construcción en metal de reconocida trascendencia en la historia de las obras civiles. Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y ha adquirido una singularidad digna de ser conservada por la imposibilidad de recuperar su uso original.
Reseña histórica
La empresa explotadora de las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, con sede en Glasgow, solicitó en 1900 una concesión para construir un embarcadero de mineral en la playa de las Almadrabillas de Almería. El Ayuntamiento de esta capital aprobó la construcción del mismo en 1902, otorgándose la titularidad de tal concesión a la mencionada compañía británica. Las obras concluyeron en abril de 1904, y el muelle permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970.
El 16 de noviembre de 1970, la titularidad fue adquirida por la empresa Agrupación Minera, S.A. (Agruminsa), con sede en Bilbao. Mediante orden del Ministerio de Obras Públicas, de fecha 14 de febrero de 1980, fue decretada la caducidad de la concesión y, en consecuencia, el cese de las actividades en el cargadero. Pese a que Agruminsa estaba obligada a demoler los restos inservibles de las instalaciones, las actuaciones quedaron paralizadas a raíz de la resolución de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura fechada el 17 de diciembre de 1984, que disponía la incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico a favor del muelle.
Por otra parte, los terrenos y accesos al cargadero situados fuera del límite de la zona fueron objeto de expediente de expropiación forzosa, promovido por el MOPU para el desdoblamiento de la calzada con nuevo puente sobre la Rambla de Belén. Declarada la expropiación con carácter de urgencia por el Consejo de Ministros, fueron levantadas las actas previas de ocupación el 24 de marzo de 1982 y la de mutuo acuerdo el 18 de octubre de 1984.

Protección legal
La citada resolución de la Consejería de Cultura suponía el inicio de un procedimiento administrativo encaminado a la protección y conservación de esta importante muestra de la arquitectura en hierro. Entre tanto, y una vez publicada la ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, fueron recabados informes favorables a la declaración de monumento mediante diversas instituciones directamente relacionadas con la protección, fomento y conservación del patrimonio histórico y artístico. Estas entidades fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico (Almería).
En febrero de 1987 fue concedido trámite de audiencia en el citado expediente a cuantas personas e instituciones pudieran verse afectadas por la declaración. El Ayuntamiento de Almería acordó por unanimidad manifestar la conformidad de la corporación municipal para que, a través de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, fuese declarado bien de interés cultural el cargadero de El Alquife. Por su parte, la empresa Agruminsa manifestó acatar los efectos derivados de la declaración y solicitó que se tuvieran en cuenta sus derechos económicos con vistas a una hipotética compensación indemnizatoria.
En febrero de 1994 se sometió a información pública el expediente para la declaración como bien de interés cultural del citado cargadero, manifestando el Ayuntamiento de Almería que no efectuaba alegación alguna. En mayo del mismo año fue anunciada la apertura del trámite de audiencia en el expediente de declaración; esta vez, el Consistorio local se pronunció destacando la imposición que esta singular pieza de ingeniería suponía sobre su entorno más inmediato.
El Ayuntamiento de Almería afirmó entonces que el cargadero se percibía como un artefacto autónomo impuesto al paisaje, con suficiente independencia sobre éste. Por tanto, el entorno delimitado en el expediente de declaración intentaba proteger la visualización del monumento, no salvaguardar relación alguna entre el mismo y el paisaje.
Para dicha Corporación, la zona urbana donde se ubica el cargadero de El Alquife es un área especialmente compleja e importante para el funcionamiento general de la ciudad de Almería, ya que en ella confluyen los principales sistemas viarios costeros e interiores, así como el ferroviario. En consecuencia, el Ayuntamiento consideraba que no existe un entorno próximo al cargadero que pueda ser objeto de protección individualizada, sino que la presencia de éste debe imponerse como un elemento conformador del paisaje urbano de la ciudad, cuyo tratamiento y ordenación debe corresponder al planeamiento general.
Finalmente, en el decreto por el que se declaraba bien de interés cultural el cargadero de mineral de El Alquife, dichas alegaciones no fueron tenidas en cuenta por considerar la Consejería de Cultura que la protección cautelar del entorno del monumento no paraliza el desarrollo urbanístico de esta zona de la ciudad de Almería.

Fotografías: Cortesia Juanjo Plaza
Alquife, un poblado de hierro
Sus minas, las más grandes del Viejo Continente,.están siendo transformadas en un embalse
Fuente: El Ideal
ENTRE Aldeire y Lanteira, y muy cerca de La Calahorra, el viajero se va a encontrar con un paisaje diferente en el pequeño pueblo de Alquife. Se trata de unas antiguas minas, yacimiento de hierro a cielo abierto, que funcionaron hasta hace no mucho tiempo. Están consideradas como las de mayor dimensión de este estilo en toda Europa y su entorno es muy singular.
El lugar de donde antes se sacaba hierro ahora se está convirtiendo en un embalse, formado por el fluir de las aguas subterráneas. Aún así, esta zona sigue teniendo encanto para el viajero que quiera descubrir parajes singulares. Se puede visitar la zona de talleres y donde trabajaban los empleados de la mina hasta hace no mucho tiempo. Hacer algunas excursiones por estos terrenos, de manera individual o en grupo, es otra experiencia gratificante, pero requiere caminar con cuidado y respetar el entorno.
El temprano asentamiento poblacional, que se remonta a la época argárica, no ha evitado que en la actualidad el número de vecinos de Alquife sea bastante escaso, aunque los que quedan recibirán al viajero con los brazos abiertos. Le darán de comer sus manjares más ricos y le contarán algunas historias y batallas de sus antepasados.
Leyendas
Por su proximidad, este pueblo estuvo protegido por La Calahorra durante la época musulmana. Como el resto de las localidades de alrededor, pasó a formar parte de la Corona de Castilla, para acabar integrándose en el Marquesado de don Rodrigo de Mendoza. Durante la época medieval hubo un castillo del que quedan algunos vestigios, aunque poco. La iglesia parroquial de la Asunción sí se puede contemplar en su totalidad. Su cúpula es de estilo renacentista y el artesonado mudéjar del siglo XVI. Cuenta la tradición que cuando San Hermenegildo era transportado por unos bueyes para trasladarlo a otro pueblo, al llegar los bueyes al sitio donde se encuentra la ermita, estos se pararon sin poder continuar la marcha, entonces los lugareños entendieron que el Santo no quería abandonar el pueblo.
Una vez en el Marquesado, el viajero puede aprovechar para visitar algunos de los pueblos de la zona como Albuñán, Aldeire, Cogollos, Dólar, Ferreira, Huéneja, Jérez del Marquesado o La Calahorra.
En el pueblo de Alquife es muy probable que no encuentre alojamiento, pero pueden consultar la web 'www.guadixymarquesado.com 'para conocer el listado de estancias turísticas de la zona.
jueves, marzo 29, 2007
Homenaje de la Autoridad Portuaria de Gijón a la historia industrial

FLAMANTE. La vieja grúa, estratégicamente situada para recibir a los visitantes del puerto. Fte:El Comercio
La Autoridad Portuaria de Gijón ha restaurado una vieja grúa que prestó servicio en la dársena de Langreo, en El Musel, para que sirva de ornamento situada en el arranque de los muelles de La Osa y a modo de homenaje a lo que se ha dado en llamar arqueología industrial.
La máquina estuvo muchos años, ya inservible, en la tercera alineación, y se libró de la enajenación de grúas que se produjo para externalizar el servicio.
Su estructura es de madera y la restauración evitó el achatarramiento al que su venta hubiera abocado.
La Autoridad Portuaria de Gijón ha restaurado una vieja grúa que prestó servicio en la dársena de Langreo, en El Musel, para que sirva de ornamento situada en el arranque de los muelles de La Osa y a modo de homenaje a lo que se ha dado en llamar arqueología industrial.
La máquina estuvo muchos años, ya inservible, en la tercera alineación, y se libró de la enajenación de grúas que se produjo para externalizar el servicio.
Su estructura es de madera y la restauración evitó el achatarramiento al que su venta hubiera abocado.
Canal de Castilla - Ramal Olvidado
Fuente: El Norte de Castilla Ilustración: Carlos Cazurro
MIGUEL A. GUERRA COSME/PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN AMIGOS DEL CANAL DE CASTILLA LA BARCAZA
EL día 14 se firmo un convenio 'Para la recuperación hidrológica y paisajística del entorno del Canal de Castilla' entre el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Duero, la Junta de Castilla y León y las diputaciones de Burgos y Palencia. Las obras, presupuestadas en 15 millones de euros, dejan el ramal sur, desde el término municipal de Cubillas de Santa Marta hasta su final en la Dársena -todo el tramo pertenece a la provincia de Valladolid- abandonado a su suerte. Para concluir que es necesario recuperar el Canal de Castilla fue preciso que se formara un Comité de Expertos, que propugno, allá por el mes de febrero del 2005, una actuación integral en el mismo. Los planteamientos que es preciso desarrollar contemplaban la restauración forestal: tratamiento de la vegetación existente para mejorar el estado fitosanitario y realizar plantaciones de árboles y arbustos en las zonas deforestadas o con escasa densidad vegetal.
Protección de márgenes contra la erosión. Esto se efectuaría en los puntos donde la acción del agua ha degradado los taludes, procediéndose a reconstruirlos y a proteger las zonas que lo requieran.
Acondicionar los caminos de sirga: se rehabilitarían para permitir una adecuada circulación a todo lo largo de ambos ramales.
Está previsto tratar los lugares singulares, como son aquellos puntos por los que el Canal atraviesa poblaciones o lugares de especial interés donde se diseñarán espacios ajardinados equiparados con elementos de uso para zonas estanciales.
¿Esto quiere decir que el comité de expertos llegó a la conclusión de que los 22 kilómetros restantes del ramal sur del Canal están en perfectas condiciones y que no es necesario ejecutar en el mismo ninguna de las mejoras descritas? Un año y medio después de que se formulara el informe, el 17 de agosto del 2006, en el termino municipal de Cabezón de Pisuerga, el Canal perdió millones de litros de agua por una brecha producida en sus márgenes. La Confederación Hidrográfica del Duero, firmante del actual convenio, calificó la rotura de «problema de infraestructuras» y realizó una 'obra de emergencia'. Si el comité de expertos excluyo los 22 kilómetros finales del Ramal Sur por su buen estado, es evidente que se equivocó profundamente.
La Junta de Castilla y León. Como firmante también del convenio, ya había realizado un amplio estudio -Decreto 205/2001- sobre el Canal y todos sus elementos: 'El Canal de Castilla. Un plan regional'. En el 2006 firmará de nuevo otro convenio para catalogar el patrimonio industrial, en el que se incluye el Canal de Castilla.
Ahora, y por acuerdo de 14 de diciembre del 2006, autoriza la modificación de los porcentajes previstos en el apartado 3 del artículo 108 de la Ley 7/86, de 23 de diciembre, de la Hacienda de la comunidad de Castilla y León, para realizar por la Consejería de Medio Ambiente la concesión de una subvención a la Asociación de Pueblos Ribereños del Canal de Castilla Sirga, por un importe de 24.000 euros, con el objetivo de elaborar un análisis de la planificación para un desarrollo sostenible del Canal de Castilla.
Pues bien, después de realizar estudios y subvencionar análisis, en los que se llega a la conclusión de que las actuaciones desarrolladas hasta ahora para su recuperación y revalorización «no corresponden a una planificación global», aporta 2,25 millones de euros a un convenio que deja fuera 32 kilómetros del Canal de Castilla. ¿Para qué sirvieron dichos estudios?
El convenio de colaboración discrimina, separando de la promoción pública como recurso turístico, a las siguientes localidades: Cubillas de Santa Marta, Trigueros del Valle, Corcos del Valle, Cabezón de Pisuerga, Cigales y Valladolid en el Ramal Sur del Canal, así como a Tamariz de Campos, Villanueva de San Mancio y Medina de Rioseco en el Ramal de Campos.
La asociación Amigos del Canal de Castilla La Barcaza, sin dinero para análisis, pero utilizando el sentido común, llegó a las conclusiones aportadas por todos los grupos de expertos creados para analizar el tema: que en el Ramal Sur, mucho nos tememos, pueden volver a aparecer roturas como la de Cabezón de Pisuerga del verano pasado en cualquier otro punto de los 32 kilómetros olvidados; especialmente en los caminos entre Cabezón y Cigales, debido a que la erosión por la acción del agua ha degradado los taludes. Vemos una deforestación importante en muchas zonas, la invasión por la maleza de los caminos de sirga, la ruina de las antiguas casas del esclusero, el abandono de las áreas recreativas, la no reposición de piedras de cantería que faltan en algunos puentes, acueductos, muelles (muelle de Viñalta, acueducto de Gatillas, Acueducto del Berrocal) etcétera.
Reinventar el Canal
EL Canal de Castilla es una notable rareza entre las vías navegables europeas. Lo hemos podido comprobar estos días en el Primer Seminario del proyecto VNE (Vías Navegables de Europa), celebrado en Valladolid, un proyecto encuadrado en el programa europeo Interreg IIIC West para la cooperación entre regiones no vecinas, cofinanciado por el Feder (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) y los socios locales. En él participan ocho asociaciones de otros tantos países comunitarios y Noruega. Sirga, la Asociación de Pueblos Ribereños del Canal de Castilla, es la única española entre ellas.
En su más de siglo y medio de existencia, el Canal de Castilla ha sido generoso con nuestra región. En su breve época de esplendor, antes de que en la segunda mitad del siglo XIX apareciera la implacable competencia del ferrocarril, contribuyó de una manera esencial al transporte de trigo de Tierra de Campos, el fin primero para el que fuera construido. Su uso fue poco a poco languideciendo, aunque en determinados momentos de la primera mitad del siglo XX recuperara una parte de su utilidad. Pero el sistema económico había cambiado. A partir de la década de los cincuenta, el regadío y el suministro de agua pasan a ser sus nuevas utilidades. Es la primera reconversión de esta vía de agua, una reconversión poco respetuosa con la Historia que supuso la pérdida absoluta de la navegabilidad.
Las aguas del Canal riegan hoy más de treinta mil hectáreas y abastecen a 51 poblaciones de las provincias de Valladolid y Palencia, incluyendo parte de las capitales. Son sus dos usos principales. A ellos cabe añadir la producción de energía eléctrica, con 23 minicentrales en explotación y sus usos ambientales que han dado pie a numerosos humedales y han permitido regenerar algunas de las lagunas más emblemáticas de la región.
Todo ello en un medio natural estepario donde la presencia de agua se convierte en factor de biodiversidad. La multifuncionalidad que ha ido adquiriendo el Canal a lo largo de los años es ciertamente admirable, tanto más porque es bien poco lo que a cambio de ella se le ha devuelto en forma de inversiones.
Podemos dejar que las cosas sigan así durante los próximos años, exprimiendo hasta la agonía la obra de nuestros antepasados, o bien podemos beneficiarnos aún más de ella a cambio de aportarle nuevos recursos y nuevas ideas. La apuesta de Sirga y de los asistentes al seminario va en este sentido.
Además de sus usos económicos o ambientales, el Canal de Castilla es un Bien de Interés Cultural. Un bien de 207 Km de longitud con numerosas esclusas, puentes, edificios y fábricas, patrimonio industrial único, testigo de la importancia pasada del Canal. Es un patrimonio que hay que recuperar, tanto por la obligación histórica de hacerlo, como por la importancia que en el futuro puede llegar a tener para la región. Cuando el desarrollo de nuestro territorio se enfrenta con retos imposibles de superar, la presencia de una infraestructura cultural de la magnitud del Canal debe convertirse en un referente prioritario. No es una tarea nada fácil, dado el rigor del medio natural en el que se asienta y la carencia de potenciales humanos adecuados que desde un primer momento potencien las inversiones.
En estos últimos cincuenta años, el paradigma social y económico de nuestra sociedad y de nuestro medio rural ha vuelto a cambiar. Mal que bien, el futuro del Canal como vía de abastecimiento de agua no parece peligrar. Sin embargo, somos muchos los que creemos que restringir su uso a unas obligaciones para las que no fue prioritariamente creado es desperdiciar su potencial.
El Canal precisa de una segunda reconversión. Aunque siga prestando su actual función, esta reconversión ha de ser esencialmente cultural, ambiental y turística. Pasos ciertos se han dado ya. La recuperación de determinadas esclusas y edificios, o la puesta en funcionamiento del Barco Antonio de Ulloa que, desde Medina de Rioseco, navega hasta la Séptima Esclusa en Tamariz de Campos, apuntan en este sentido. Pero es necesario un mayor compromiso, tanto social, como de las administraciones implicadas, desde su titular, el Ministerio de Cultura, hasta la Junta de Castilla y León, municipios y diputaciones povinciales, pasando por la Confederación Hidrográfica del Duero, el organismo encargado de su tutela. Esta maraña de administraciones hace prácticamente inabordable cualquier intervención sostenida. No es extraño que una de las propuestas más generalizadas sea la creación de una gerencia del Canal capaz de coordinar y encaminar todos los esfuerzos.
En el siglo XVIII los ilustrados tuvieron un sueño. No lo vieron hacerse realidad. Hubo que esperar cien años, hasta mediados del siglo XIX para que las aguas inundasen todo el recorrido que hoy conocemos. Fue una inversión tardía que quizás no rindiera los beneficios esperados por sus socios concesionarios. Hemos sido las generaciones posteriores las que los hemos recogido. Ahora, para beneficiarnos aún más, necesitamos nuevos ilustrados capaces de reinventar el Canal de Castilla con la misma ilusión que nuestros proyectistas de antaño. La asociación Sirga está dispuesta a ello.
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miércoles, marzo 28, 2007
Bilbao: Cultura destina 435.000 E para rehabilitar el Alto Horno de Sestao
Cultura destina 435.000 € para rehabilitar el Alto Horno de SestaoCultura destinará 435.000 euros para la primera fase de la rehabilitación del Alto Horno número 1 de Sestao, que se convertirá así en un centro de interpretación de la siderurgia y en seña de identidad de la industrialización y del pasado fabril de Vizcaya.
Según anunció hoy la ministra de Cultura, Carmen Calvo, El Ministerio tiene previsto realizar obras de consolidación y restauración de los restos del alto horno para detener el progresivo deterioro que sufre y asegurar su conservación.
La ministra recordó que Altos Hornos de Vizcaya (AHV) fue en la primera mitad del siglo XX la empresa 'más importante de España' y destacó que el Alto Horno número 1 es 'testigo viviente de la historia siderúrgica y la industrialización del País Vasco'.
Calvo señaló que el Ministerio va a llevar a cabo el proyecto de conservación básico del horno alto, que está declarado Bien de Interés Cultural, para consolidar su estructura y aseguró que será necesario iniciar un reflexión sobre cómo transformarlo en 'un lugar visitable en el que se pueda enseñar lo que representó'.
En este sentido, destacó la necesidad de que otras instituciones, como el Gobierno vasco, colaboren económicamente para poder acometer esta segunda fase de la rehabilitación del horno alto.
Calvo afirmó que estaría dispuesta a transferir la titularidad del horno alto a la Comunidad Autónoma Vasca en caso de que el Ejecutivo vasco 'exigiera este requisito para participar o cooperar'.
El Alto Horno número 1 es el único superviviente de los tres que componían la instalación siderúrgica de la antigua fábrica de Altos Hornos de Vizcaya en la localidad de Sestao, tiene una altura de 80 metros y su diámetro de ocupación media es de 18 metros.
Tras presentar en el Ayuntamiento de Barakaldo el proyecto de rehabilitación del Alto Horno, la Ministra se trasladó a Portugalete donde ha entregado el certificado que acredita la pertenencia del Puente Vizcaya, o Puente Colgante, a la lista de Bienes Patrimonio Mundial de la Unesco.
El puente fue declarado Patrimonio Mundial en la 30 sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, que se celebró en julio del año pasado en Vilnus, (Lituania), con lo que se convirtió en el primer bien inscrito del País vasco y el primero del Patrimonio Industrial de España.
La ministra hizo entrega del certificado a la directora general de Patrimonio Histórico del País Vasco, Aranzazu Arzamendi, en un acto que ha tenido lugar al pie del Puente Vizcaya en Portugalete y al que han asistido autoridades de Portugalete y Getxo, las dos localidades que une este puente.
Durante su intervención, Carmen Calvo destacó que el Puente Vizcaya forma parte de las señas de identidad que el País Vasco aporta al conjunto de España y al conjunto de la humanidad' y que a lo largo de sus más de cien años de vida ha sido un 'testigo extraordinario de la historia'.
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