Entre sus contenidos dispone de juegos mediante fotografias de instalaciones industriales sobre las que facilitan pistas, noticias de actualidad, reproducción de la versión en papel de la revista (en esto se nos han adelantado) y diversa info.
Otra página de nombre similar y contenido más gráfico es la que aquí mostramos, y que como dice quien la envia, tiene la ventaja de que "solo hay que mirar".
La Real Academia de la Lengua define un teleférico de la siguiente forma: Sistema de transporte en que los vehículos van suspendidos de un cable de tracción. Se emplea principalmente para salvar grandes diferencias de altitud.
No fue precisamente altitud lo que la entonces ENSIDESA tenía que salvar sino la necesidad de deshacerse de grandes cantidades de materiales estériles y para ello puso en funcionamiento un teleférico que partiendo de un vertedero situado en la parte trasera del edificio de Control Térmico, en las inmediaciones de los gasómetros, y con una longitud de unos 7 Km., rendía viaje en Cabo Negro, punto geográfico situado aproximadamente a mitad de camino entre el faro de Peñas y el de San Juan de Nieva
17.10.12 Actualizado: El Diario "El Comercio" se hizo eco de esta entrada hace algún tiempo y nos hemos enterado ahora. Ver AQUI
Puente grúa del vertedero en la trasera del edificio de Control Térmico. Al fondo el depósito de reserva de Hornos Siemens, la popular “Seta”
Sistema de carga
Al vertedero llegaban los escombros, inicialmente por cinta transportadora y en los últimos tiempos en camiones. Un pequeño puente grúa alimentaba una tolva que a su vez cargaba las calderetas.
Salida hacia Valliniello
Una torre intermedia
Con un trazado aproximado Sur-Norte pasaba por Valliniello, atravesaba la carretera Avilés-Luanco y seguía por tierras de San Martín de Podes hasta alcanzar el mar en las cercanías del Molín del Puerto en el concejo de Gozón, concretamente en el área de Monteril.
A mitad de recorrido
El teleférico inició el acarreo a finales del año 1962 principios de 1963 -las fotografías son de 28 diciembre 1962- y estuvo en servicio hasta la primera mitad de la década de los años 70.
Llegada a Cabo Negro
En el año 1972 se estimaba que el teleférico había movido 1.820.000 toneladas de estériles.
Panorámica de la terminal
En la actualidad aún subsiste el edificio de Cabo Negro, ocupado por gentes de etnia gitana- y algunas bases de hormigón de las torres de sustentación. El solar del vertedero, en el hoy denominado Parque Empresarial, está ocupado por una nave de la empresa C. Alba Construcciones del Norte.
Mecanismo de volcado en la terminal
Vertido final
Solar del vertedero poco antes del derribo del edificio de Control Térmico, aún se ve una de las carrileras del puente grúa.
Estado actual
Hasta el mismo edificio se accede desde la carretera AS-328, Avilés-Cabo de Peñas, tomando la desviación a la izquierda señalizada como Monteril. El último tramo es una pista sin asfaltar pero perfectamente practicable.
Las dos chimeneas de la térmica que aún quedaban en pie, cayeron finalmente. Tres chimeneas , tres de original factura, no simples formas troncoconicas a las que podria hacerse indultado una vez condenada la Térmica. Las tres formaron parte de la silueta de la ciudad durante 50 años, y ahora ya no están. Claramente no gustaban, o lo que es peor, daban igual a los gerentes de la cosa publica local y administradores de la general .
Ahora bien, la Térmica no era el último icono de la siderurgía Avilesina. Quedan los depositos auxiliares en la carretera de Valliniello y de mayor importancia, a criterio de algunos los que así opinamos, son las formidables naves de hornos de fosa y laminacion en caliente,
Obra del genial ingeniero Carlos Fernandez Casado, son instalaciones catalogadas por el do.co-mo.mo que por su enorme tamaño pueden ser aprovechadas y acondicionadas para multiples usos, entre ellos el de almacen de bobinas, su actual utilizacion. ¿Porque no se construye en su interior un parque empresarial? ¿ Un polideportivo? ¿ Un museo de la industria, tema sobre lo que Avilés tiene mucho que decir...?
Enfín muchas cosas y una gran oportunidad de aprovechar una "joya" patrimonial bajo una optica vanguardista, aproximación de la que algunos gestores se encuentran bastante necesitados.
Este será el siguiente simbolo a proteger, y esperamos que por lo que hay en juego, ahora se tomen el tema en serio.
¿A alguien le recuerda este venerado edificio a los hornos de fosa? El modelo no podría ser más claro. En Alemania está en los sellos de correos. Aquí.....
La muerte de las trillizas
ALBERTO DEL RÍO LEGAZPI Desde hace unos días eran gemelas, porque ya había palmado una. Pero mañana está previsto que apiolen a las dos restantes, en un ejemplo más de dinamización dinamitera hacia el patrimonio industrial de la ciudad de Avilés. Hace cincuenta años que esta villa asturiana venía luciendo en su tan rico como inapreciado, cuando no violentamente despreciado, paisaje industrial tres chimeneas idénticas.
Un emblema por triplicado en el horizonte que señalizaba su pertenencia al complejo de la central térmica, poderoso ejemplo de arquitectura industrial, trazado hace medio siglo por Cárdenas y Goicoechea, autores también del tan internacionalmente alabado, urbanísticamente, poblado de Llaranes.
La térmica contaminó, y mucho. Contribuyó a poner perdidos pulmones, camisas, faldas y pantalones de varias generaciones avilesinas. Y era ahora precisamente, cerrada su fase productiva, cuando esta catedral del barroco industrial podía haber sido inteligentemente perdurada, tal como se viene haciendo con multitud de antiguos edificios singulares industriales en otras ciudades españolas y europeas.
Pero primó la ganancia fácil, la falta de imaginación, la ignorancia de una solución inteligente, el desprecio por lo singular y la grosería hacia lo estético. Cerca de la térmica, y ya en terrenos de la factoría Arcelor-Mittal, lucen las monumentales -y catalogadas- naves de laminación en caliente, de 182.000 metros cuadrados, donde Carlos Fernández Casado (aquel ingeniero miembro de la Academia de Bellas Artes y muy conocido por su autoría del puente atirantado de la autopista del Huerna) hizo con ellas -en la década de los cincuenta- complementadas con los primeros experimentos en España, junto con A. Hidalgo, enormes naves prefabricadas de hormigón con artísticos y variados tipos de cubierta.
De su importancia, un ejemplo: la Escuela de Arquitectura de Madrid propuso, hace unos años, a sus alumnos un trabajo sobre las mismas como proyecto fin de carrera. Ahora, me temo que sean las próximas amenazadas por ese oscurantismo que se está cargando el gigantesco patrimonio industrial de Avilés.
Adiós, térmica, adiós
Infoinvest derribó ayer las últimas dos chimeneas del solar del PEPA ante muchos curiosos, que despidieron de forma emotiva las viejas instalaciones de Ensidesa.
NOELIA RODRIGUEZ Numerosos vecinos quisieron acercarse ayer hasta el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) para presenciar los últimos minutos de lo que fue el complejo de la Térmica, uno de los más importantes referentes del pasado siderúrgico de Avilés.
A primera hora de la mañana, poco después de las diez, tuvo lugar el primero de los derribos, el de una de las dos chimeneas que aún quedaban en pie hasta hace apenas un día. A esas horas apenas una decena de curiosos, básicamente trabajadores de las naves industriales cercanas al solar de la Térmica, acudieron a ver la voladura que, al igual que ya se hizo en anteriores ocasiones, precisó de varios kilos de dinamita para quedar reducida a escombros. Un par de horas más tarde, y ante la atenta mirada de medio centenar de vecinos y empleados fue cuando se echó abajo la segunda de las chimeneas, último vestigio de la que fuera la Térmica de Ensidesa.
RECUERDOS DE ENSIDESA Empleados de la actual Arcelor-Mittal, que en sus primeros años de vida profesional conocieron la Térmica a pleno rendimiento, curiosos en general e, incluso, más de una familia con niños incluidos, hipnotizados por lo espectacular de la caída, se acercaron hasta el solar minutos antes de que cayese al suelo la última de las chimeneas.
El estruendo fue acompañado del silencio de los presentes, con la vista clavada en una pequeña edificación que aún queda en pie y que desaparecerá en breve, pero que no precisará de una nueva voladura. La de ayer fue la última.
"Es un momento histórico", comentaban algunos de los presentes, interpretando que con el derribo de ayer ya se da por olvidado el carácter típicamente industrial que durante décadas tuvo la villa avilesina. Una vez finalizado el derribo todos volvieron a sus casas, y lo hicieron mirando al futuro, ya que para volver a Avilés es preciso rodear la parcela sobre la que se levantará en unos meses el centro cultural Oscar Niemeyer.
"Es lo que nos toca ahora, lo del arquitecto brasileño este", sentenciaba un hombre a pie del solar de la Térmica, con los ojos vidriosos y pensando que, a veces, cualquier tiempo pasado fue mejor.
Robles: «Culminan las demoliciones previstas, ahora toca urbanizar»
El arquitecto Fernández Molina lamenta la «gestión impuesta»
FERNÁNDEZ MOLINA ARQUITECTO «LA CENTRAL TÉRMICA ERA REALMENTE APROVECHABLE A TODOS LOS NIVELES» Amaya P. GIÓN
Carlos Robles, gerente de Infoinvest, destacó que el derribo de las dos chimeneas «supone la culminación de todas las demoliciones previstas para el parque empresarial, excepto baterías, ya que se prolongó el contrato de arrendamiento hasta 2020». Robles añadió que la eliminación del resto de las instalaciones previstas se ha ejecutado de acuerdo al plan programado en 2000, durante el Ministerio de Álvarez-Cascos. Sólo quedan los depósitos metálicos de la térmica. Falta uno por descontaminar y a continuación se desmontará.
«Ahora toca urbanizar. Tenemos en proceso de licitación obras por 16 millones de euros», apuntó Robles, que informó de que en 2008 están previstas obras de urbanización por valor de once millones para el parque empresarial y otros cinco para construir los edificios de Satec y Konecta, y se licitarán las obras del edificio de CSC. Además, se llevará a cabo el desdoblamiento del vial norte y el desarrollo de La Lloba, donde se construirán veinte naves nido.
Al margen de las consideraciones empresariales, la desaparición de la térmica supone un motivo de amargura para los conservacionistas. Así, el arquitecto José Ramón Fernández Molina lamentó este final: «No todo se puede conservar, pero se gestiona de forma consensuada, no impuesta, como ha sido el caso de la térmica», afirmó. Para él, hubiera sido síntoma de madurez municipal que los elementos significativos de la siderúrgica se incorporaran al diseño del parque empresarial de la ría. «La demolición de la térmica no fue fruto de un proceso de reflexión y análisis, y mucho menos de consenso y debate», criticó.
Ante la justificación de que era muy complicado y costoso dar uso a la térmica, el arquitecto contrapone el argumento de que hay ejemplos «muy cercanos» que demuestran lo contrario. «La térmica era realmente aprovechable a todos los niveles: calderas, tuberías, el parque de carbones (condiciones perfectas para convertirse en escenario de espectáculos públicos), los propios depósitos, la sala de máquinas. ¿Jugamos a hacer el paleto?», concluyó.
Sepultura al último icono de la gran siderúrgica Dos voladuras controladas harán añicos esta mañana los últimos restos de la polémica térmica de Ensidesa, la única pieza en desuso de la cabecera avilesina
Amaya P. GIÓN Unos cuantos kilos de dinamita serán suficientes para convertir en escombro los últimos vestigios en pie de la central térmica de Ensidesa y uno de los últimos elementos en pie de la cabecera siderúrgica. Dos voladuras harán añicos, previsiblemente hoy, las dos últimas «trillizas», iconos de la estampa de la ciudad, que quedarán sólo en la memoria de los avilesinos que durante décadas convivieron a su sombra.
También enterrarán la memoria arquitectónica de la vieja Ensidesa. Los conservacionistas dicen vestirse de luto con el adiós definitivo a la que era considerada la joya del patrimonio industrial avilesino y asturiano. Mientras éstos califican de tragedia para la historia contemporánea la sepultura de la térmica, otros ven cómo se abren nuevos caminos en forma de suelo en el que dar cabida a iniciativas empresariales. Atrás quedan trifulcas políticas e ideas para dar uso al vetusto inmueble que quedaron en agua de borrajas. Se proyectaron usos de índole cultural, educativo, lúdico y comercial hasta que surgieron intereses económicos y empresariales. Fue entonces cuando la firma Isolux anunció su interés por instalar una central eléctrica de ciclo combinado en la térmica, que también quedó en nada y que aceleró la muerte definitiva de la última pieza de Ensidesa en desuso.
Y es que la necesidad de suelo industrial en el municipio fue el motivo que esgrimieron políticos y representantes empresariales para justificar la demolición de la antigua central eléctrica. De poco sirvieron las voces proteccionistas que llegaron a aglutinarse en una plataforma que luchó por el indulto. Muchos son los que aseguran que la central térmica era un museo de la industria en sí mismo, como José María Olmedo, secretario comarcal de la Federación Minerometalúrgica de UGT. «La térmica tenía que haber tenido un aprovechamiento museístico, tanto por el edificio en sí como por la maquinaria y elementos que contenía. La dejadez de nuestros políticos es evidente; Gijón tiene trece museos.
En Avilés, ninguno, excepto el de Alfercam. Es de preocupar», criticó. De su mismo parecer es el arquitecto José Ramón Fernández Molina, miembro de la asociación internacional Docomomo (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno): «Nuestras ciudades son fruto de un proceso histórico.
La desaparición de la térmica ejemplifica la falta de madurez; estaba condenada al fracaso y Asturias no ha estado a la altura. La época de la renovación urbana por sustitución ya pasó; ahora se renueva, se recicla y se rehabilita porque lo que hemos heredado tiene un valor».
También el investigador Alberto del Río se suma al luto de Olmedo y Molina. Para Del Río, «la catedral del barroco industrial» ha sido víctima de «la ganancia fácil, la falta de imaginación, la ignorancia de una solución inteligente, el desprecio por lo singular y la grosería hacia lo estético».
Y es que donde unos ven miles de metros cuadrados para nuevas empresas que impulsen el empleo, otros añoran una pieza de valor incalculable y testigo de la historia de una ciudad que surgió a la sombra de un patrimonio que ya no es más que escombro. Dicen que la térmica era singular tanto por dentro como por fuera. Ensidesa se convirtió en la década de los cincuenta en el único complejo siderúrgico español con central térmica propia. Tenía una triple función: proporcionar a las instalaciones energía eléctrica, vapor y aire comprimido o «viento», como lo denominaban los trabajadores.
Fue la primera central térmica de que dispuso Asturias en un momento en que toda la producción energética se basaba en los saltos de agua y tuvo un papel determinante para garantizar el suministro eléctrico. En cuanto a su maquinaria, casi toda era suiza, como el sistema oleohidráulico de control de circuitos, una joya de la ingeniería mecánica. Sus calderas fueron de las primeras de España que trabajaron a una presión de noventa kilos por centímetro cuadrado. Kilos, pero de dinamita, serán los que hoy la dejarán sólo en el recuerdo. El epílogo a una era lo pondrá, en su momento, la desaparición de las baterías de coque. La de hoy es la crónica de una muerte anunciada.
El fin de las chimeneas de la térmica da paso a tareas de desescombro que acabarán en marzo El 95 por ciento de los materiales se reutilizará para chatarra, áridos, fabricación de acero y bobinas de cobre .
Este sabado pudimos reunirnos y en algún caso conocernos personalmente algunos de los que elaboramos Monsacro.net o colaboramos de algún modo con el mismo.
Asistieron Carlos Alonso, Javier Fernandez, Noemi Estrada, Julio Herrero, Jose Carlos Valdes, Fernando Soler y Honorino Ruiz.
La reunión tuvo lugar en El Tataguyo, en Avilés y hay quien ya propuso perpetuar esta costumbre. Así, "de mano" ya hubo un ofrecimiento de preparar una "Olla Ferroviaria"...Interesante propuesta.
El genero de abandonos es uno de los de mayor crecimiento reciente en Internet y de hecho da nombre a algunos de los más destacados éxitos de los últimos tiempos, como es el caso de Fogonazos.
Los abandonos cubren varios escenarios: hospitales, viviendas, fábricas, ferrocarriles, etc... siendo el campo relacionado con las actividades industriales y laborales uno de los más representado.
El creciente registro fotográfico sobre el tema supone una interesante muestra de lo que ha constituido la llamada cultura industrial de los últimos cincuenta años y por tanto algo que merece la pena conocer. Valga como muestra esta colección que puede verse en Flickr.
Tal día como el de ayer de 1908 empezaba su servicio el Tranvía de Vapor de Arriondas a Covadonga. Una breves notas históricas, como pequeño homenaje a esta línea asturiana, de corta pero intensa vida.
El tranvía fue concedido el 27 de abril de 1903, y la compañía “Sociedad Tranvía de Arriondas a Covadonga” fue creada el 26 de octubre de 1906, por escritura otorgada en Oviedo ante el notario D. Secundino de la Torre, suscribiendo Económicos de Asturias la mitad de las 600.000 pesetas que constituyen el capital social para la construcción de la línea. También se emiten 300.000 pesetas en obligaciones.
Económicos fue siempre el accionista mayoritario, ya que la línea estaba pensada para beneficiar los tráficos por la general de Oviedo a Llanes y daba sentido al ramal tranvía de Llovio a Ridadesella Puerto, construido también por E de A. Nació con la doble intención de transportar viajeros y facilitar la salida de los minerales, sobre todo de manganeso y hierro, que se explotaban en la zona de Covadonga.
Fue inaugurado el 1 de Enero de 1908 para viajeros y mercancías. En el primer año de servicio, el tranvía transportó 101.107 viajeros y 37.552 toneladas de mercancías. Estos buenos resultados permitieron al tranvía repartir un dividendo del 3% ya en este primer año de explotación. El año de mayor tráfico de minerales fue 1910, con unas 60.000 toneladas que en 1911 bajan casi a la mitad y a partir de entonces, los transportes de mineral sufren altibajos notables, dependiendo de la coyuntura de ventas de los mismos, con variaciones de un año a otro. Gran parte de la producción de vendía en Inglaterra, exportada por Ribadesella y por ello en los años de la Gran Guerra sufren un fuerte retroceso. Tras una lenta recuperación en los años 20, que permite llegar a unas 30.000 toneladas en 1929, en los primeros años 30 se produce un brusco descenso, de tal forma que en 1932 apenas se llega a las 8.000 toneladas. Respecto a los viajeros, el mayor número se produce en 1921, para descender posteriormente.
El servicio fue suspendido el 31 de Julio de 1933, “por ajenas a la voluntad de la Compañía y que se hicieron constar en los documentos elevados a la superioridad”. Se supone que fue debido al fuerte déficit que generaba la explotación debido a la baja en el transporte que sufría. Al año siguiente se comenzó la tramitación del expediente de caducidad de la concesión.
La línea, de vía métrica y 17 kilómetros de longitud, nacía en la estación de Económicos de Arriondas, donde EA estableció en 1908 una vía apartadero para el transbordo y el Tranvía una vía de enlace hasta dicho apartadero, con lo que se creaba un empalmaba para facilitar el transbordo y el intercambio de material. La estación de origen estaba en el casco urbano de Arriondas, al pie de la estación de EA. La vía se desarrollaba sobre la carretera, salvo algunos pequeños tramos de explanación propia en puntos concretos. Pasaba por Las Rozas, Villanueva, Cangas de Onís, Soto de Cangas, La Riera y llegaba a Covadonga en Repelao, cerca de la basílica.
Contó con tres locomotoras de vapor Borsig, números 6497 a 6499 de 1907, carrozadas exteriormente, 4 coches de 1ª clase, 6 de 2ª. Aunque la línea se inició con 10 vagones este número varió, y todo parece indicar que los tráficos de minera se hacían preferentemente con material de Económicos. Los coches fueron construidos por Franco Belga. Los vagones propios pasaron a EA una vez cerrada la línea.
Torre GEKO es una chimenea, mide 103 metros de altura, tiene un diámetro de 9 metro en la base y 6 metros en la cima, con estas medidas monumentales se encuentra entre las más altas de nuestro país.
Esta chimenea se alza imponente en los terrenos del PEPA, Parque Empresarial Príncipado de Asturias, frente al futuro conjunto de edificios del Centro Niemeyer, que albergara entre otras instalaciones al Museo de los Premios Príncipe de Asturias, el Film Center de Woody Allen o la Bienal Internacional de Arquitectura y Urbanismo. //SEGUIR LEYENDO
Dibujo y fotografías de Julio Herrero (Hacer click sobre la imagen para ampliar)
La Compañía Minera de la Sierra Alhamilla, se constituyo en Bilbao en 1893 y su objetivo era explotar los yacimientos de hierro de gran calidad cerca de Lucainena de las Torres, en la Sierra Alhamilla provincia de Almería. Durante tres años construyeron un ferrocarril desde Lucainena hasta la bahía de Agua Amarga, donde se instalo el almacén-deposito de minerales y un cargadero en mar abierto del tipo Cantilever.
Para conectar las minas situadas en la parte alta de la sierra con la estación de Lucainena se construyo un plano inclinado automotor de 600 m.(el burrucho), que mas adelante se secciono en dos tramos. El primer barco se cargo en Agua Amarga en 1896. Durante tres años se explotaron los criaderos de la parte alta de la sierra, óxidos de hierro de gran pureza, se cargaban en el barco practicamente como se extraía de la mina.
Pero a medida que avanzaban en la explotación aparecía menos oxido y mas carbonato de bastante menor riqueza de hierro y que requería ser calcinado en unos hornos especiales para que adquiriese la riqueza (el tenor) que demandaba la industria siderúrgica. Ante la abundancia de carbonato de hierro, en 1900 se procedió a la construcción de una batería de 8 hornos de calcinación de mineral, cerca de Lucainena. su capacidad era de 50 toneladas de mineral calcinado por horno y día.
Se cargaban por la parte superior desde unas vagonetas de descarga lateral que a través de planos inclinados y pequeños ferrocarriles transportaban el mineral desde las minas. Una vez calcinado el mineral se seleccionaba y se cargaba en vagones que a través de un plano inclinado llegaban cargados a la estación de Lucainena desde donde salia el tren hacia el cargadero de Agua Amarga.
La mina y el ferrocarril estuvieron funcionando hasta el año 1942 en que se cargo el ultimo barco y ceso la explotacion. Actualmente (noviembre 2007) se distingue perfectamente el gran plano inclinado (el burrucho), su estación superior y los castilletes del cable de arrastre. En Agua Amarga hay estructuras muy bien conservadas de los depósitos de mineral y planos inclinados.
El recorrido del ferrocarril se puede realizar en su totalidad en un vehículo todo terreno. Pero lo que es impresionante es la batería de hornos de Lucainena, totalmente abandonada a su suerte, y sin ninguna medida de proteccion ni de conservacion aguanta el paso del tiempo.
Hay un letrero que señala con buena voluntad "Hornos de Fundicion" eso es todo lo que se ha hecho. Con el dineral que tiene que sobrar en Almeria del "negocio" inmobiliario, no habrá alguien con un poco de sensibilidad hacia la historia y cultura de su pueblo que tome cartas en el asunto? Hoy todavía están en pie, la visita merece la pena. Para saber mas "Trenes Cables y Minas de Almeria" de Jose Antonio Gomez y Jose Vicente Coves.